Desde tiempos inmemorables el ser humano a causa de su
curiosidad ha ocasionado miles de encuentros y desencuentros. Quizás, porque en
este momento soy más humano que nunca, la curiosidad me mando directo a este
encierro.
Debo admitir que me consideraba una persona justa,
siempre supe que hay quienes ganan y quienes pierden, quienes se acercan para
ayudar y quienes para lastimar; quizá por eso hace mucho deje de tener “amigos”
porque descubrí que la única amistad verdadera es la que tengo con la soledad
que me enseña a no joderme por lo que pase a mi alrededor.
Todo comenzó con esa llamada, una llamada al más allá a ver
si alguien era capaz de sacarme de aquí, obviamente, nadie contestó mi llamado…
solo yo puedo sacarme de aquí…
Miles de interrogantes me surgen a cada minuto, ¿puede una
mujer ser un hombre?, ¿es posible vivir sin amor?, ¿está es mi vida o la vida
de otro vista desde mis ojos?, ¿Qué es realidad y qué ficción?... ¿Cómo poder
vivir con tanta incertidumbre?
Sí, yo lo sabía, mi cuerpo y espíritu no podía vivir más en
este inmundo planeta donde prefieren las balas, el ruido, la sangre, el llanto…
igual es difícil suicidarse cuando ya se está muerto, muerto por no ser capaz de cambiar las cosas, por no
aceptar este panorama.
Volví a intentar llamar…
- Alo.
Me contestaron del más allá…
- ¿Con
quién hablo? Dije con voz temblorosa.
Un miedo me invadió, sabía que dé esta ya no había salida.
- Habla
con Sergio, ¿por qué está llamando?
- Necesito
salir de este planeta.
- Creo
que se ha equivocado, este es el número de mi novia.
Una lágrima cayo de mi mejilla… hasta el más allá es una
mentira.