Ella se levantó de su pesadilla, había pasado lo peor, todo lo innecesario se había ido, sólo quedaba ella y su pequeña ventana en el cuarto. Decidió levantarse, nada podía ser peor que haber soñado con un mundo sin mundo, con corazones sin amor, como los que rondan este verdadero siglo.
Salió de su cuarto y poco a poco fue descubriendo como no existía nada, sólo el aire esquivo que rodeaba su cuerpo. No se asustó, cerro los ojos y pensó en la plenitud de no tener nada, nadie, que estuviera manejando un poco su destino.
Siguió su camino, nada era igual, está vez si que parecía que solo existía la ausencia. Se sentó a pensar que había pasado aquella noche que ya nada era como antes... No encontró nada extraño... Sólo había conocido a aquel chico.
Él, más solitario que nunca a causa de la desilusión, decidió salir aquella noche, no esperaba nada, quizás sólo olvidar que aquella ilusión creada por la fragmentación de deseos que nunca habían existido.
No se vistió elegante, en realidad no hizo nada diferente a lo normal, solo comprar una botella del vino, no caro, no barato, sólo vino que lograra abstraerlo de esa aburrida y cruda realidad que lo rodeaba. Entró al bar, sonaba alguna canción de Strokes. Abrió el vino y así la noche siguió su curso sin nada más extraño que ella, aquella chica que lo miraba a lo lejos.
Luego de copas de más, y tras haber observado y tratado de sentir aquella mujer durante toda la noche, tuvo la valentía de acercarse a ella. Por fin logró su objetivo, olvidar que estaba tan vivo que dolía. Bailaron, tomaron y disfrutaron cada momento olvidando todo lo externo.
Cuando ya estaba abriéndose paso el amanecer salieron del lugar, sintieron el frío despertar y abrieron los ojos ante la realidad, había que separarse, no hay lugar para muchos golpes en tan poco tiempo. Se besaron y allí cada gota de ilusión se desvaneció simplemente por el hecho que existe miedo a sentirse deseado, amado. Cada uno tomó su rumbo.
No había más razones, él era lo único extraño del día anterior, él era lo único que en realidad desearía poder ver... Reflexionó un momento y pensó:
"Si el amor es una ilusión de seguro no es verdadero"
Miró a su alrededor, sintió la soledad y entendió que cada ser es un universo lleno de posibilidades y él había sido su mayor regalo porque preferiría vivir ese momento de plena soledad después de haber vivido aquel paraíso con todo lo que había deseado.
Se levantó del lugar y sonrió... El amor no busca posesión, busca la libertad de cualquier vuelo.
