Por querer pintar de miles de colores tu aeroplano nos fuimos directo al fondo del lago, sin ninguna protección, sin ninguna salvación.
No se si fueron las ganas de los dos de salir de esa monotonía y soledades absurdas que decidimos dejar todo he irnos al fin del mundo. Si fue o no una decisión apresurada no lo sabremos nunca, ahora lo único claro es que estamos cayendo sin que nada pueda frenarnos. Tu del lado izquierdo, yo del derecho, sin salida hacia el precipicio eterno. Que rápido que llego la decadencia.
Ahora solo escucho tus silencios, porque ni ánimos de gritos tienes. Ahora ya no hay un mañana que nos espere....todo si existió se fue. Por fin volaremos libres como buscábamos.
Nunca imagine que una montaña nos separaría, falto mirarte mas fijamente a los ojos para poder saber que es lo que realmente querías para lograr algo de éxtasis y felicidad. O quizá te lo di, solo que la monotonía de la vida diaria, del despertar y el dormir, se lo llevo todo.
Ahora veo el Cerro Tronador con toda su impotencia delante de mi , no me puedo ni acercar a su base, simple, cada vez se acerca mas la inminente caída. Mis ojos llenos de lágrimas se despiden del Cerro Catedral, nunca la nieve dio mas frió...
El tiempo infinito dejo de correr...No pensar, solo estar.
No hubo nada mas, vi todo completamente azul.
jueves, 5 de diciembre de 2013
jueves, 26 de septiembre de 2013
Bs. As.
Los últimos suspiros no se los han llevado caras desconocidas o conocidas, se los ha llevado está ciudad, este lugar que me hizo respirar, cerrar los ojos y soñar durante los últimos seis meses.
Las estaciones fueron cambiando se llevaron y trajeron regalos. El cielo, a veces oscuro, fue el que marco el movimiento, el que trazo el camino...
Ahora solo queda un hasta luego ciudad de furia y cemento.
Las estaciones fueron cambiando se llevaron y trajeron regalos. El cielo, a veces oscuro, fue el que marco el movimiento, el que trazo el camino...
Ahora solo queda un hasta luego ciudad de furia y cemento.
lunes, 23 de septiembre de 2013
Balcón
“Gracias por seguir mi juego
estando en medio de tantos edificios”, le dijo el viento que soplaba al piso 12
de la Avenida Córdoba….
Respiro y un poco de aire del río
alcanzo a tocarlo, no tenía respuesta para afirmarle algo, cualquier cosa. Fue así
como un poco de agua empezó a inundar sus ojos, deslizándose por su mejilla.
Nunca había sentido esa sensación…no la entendía.
A veces, simplemente no hay
explicación para las cosas simples. La simpleza suele ser tan letal que es
vista como un problema, por eso es difícil aceptar que respirar y sentir pueden ser la forma
del ciclo del camino.
Se dejó llevar por esas emociones
que pueden no existían, y su mundo se detuvo. No hubo nada, no había nada ahí.
Estiro sus manos hacia el cielo, quería intentar sentir alguna estrella como
para pensar que estaba en medio del espacio, nada paso.
¿En qué clase de juego estaba?,
¿Era todo eso real?, ¿Sueño, pesadilla, irrealidad?... ¿Lo que había sentido era
amor?...
Se ensimismo y pensó: no puede
haber mayor exilio que el que está bajo el manto de la nada, con reacciones
constantes pero pocas respuestas. Así como al estar bajo los propios
pensamientos.
Seco sus ojos, la nada seguía
ahí. Sus millones de deseos se manifestaron en caras de desencuentros, tratar
de dominar el tiempo se había llevado todos sus impulsos.
“Gracias por seguir mi juego
estando en medio de tantos edificios”, le dijo el viento que soplaba al piso 12
de la Avenida Córdoba…
jueves, 22 de agosto de 2013
Cielo azul camino rojo
Me acostumbre a caminar en este lugar de cemento, cada vez
cerré más el ángulo. Fue así que descubrí que mis ojos estaban perdiendo la capacidad
de visión, y no tenían los 180°, ahora parece solo tener un ángulo de 90°. La sensación de perder
una parte de la realidad en medio del día me perturbo un poco he hizo que mis
pasos dejaran de estar en el cemento para quizá estar en la atmósfera de mi realidad.
Así apareció la frambuesa que me
hizo ver y sentir como todo se estaba encogiendo a mí alrededor como parte de
un sueño. Santa fe se convirtió en un pequeño renacer donde la despedida de las
cosas, no muy útiles para el camino, se dio por fin. Y no fue solo mierda, era solo el cauce de la realidad.
Pasaron algunos ojos de desolación por el lado izquierdo, no
importo porque la música de cada centímetro de recorrido solo fue trazada como
felicidad.
La Iglesia de la Sagrada Eucaristía me hizo detenerme en el
silencio y por un momento deje de escuchar sonidos. Vi como la vida está en esa
hoja que cruza los pies confundiendo los pasos con ratones, esos que te hacen
mirar para todos lados y así descubrir el cielo más azul posible que en muchos
días pasados. En ese segundo me convertí en un espía de la casa del amor y
la verdad se dio a relucir como luz, justo cruzando cerca del corazón, en
Armenia.
Entrar a un pequeño submarino amarillo fue la entrada de los colores
a las ideas. La salida de este lugar se vio marcada por los pasos del duende
que jugaba con el árbol.
Por fin sentí la energía del cruce de miradas y pude aspirar un poco de aire con diferentes olores. El final se sintió cerca y el sabor a frambuesa desapareció del ambiente, el cielo seguía azul, quizá más azul que antes…una pequeña luz roja me hizo parar.
Por fin sentí la energía del cruce de miradas y pude aspirar un poco de aire con diferentes olores. El final se sintió cerca y el sabor a frambuesa desapareció del ambiente, el cielo seguía azul, quizá más azul que antes…una pequeña luz roja me hizo parar.
NOTA: Todo bajo los acordes de http://www.youtube.com/watch?v=DFHqSSmVNFs&list=PLuJUAvAOciSyvmCr_pI7xIXiwGfzX-jGf
viernes, 16 de agosto de 2013
Reaccionando a la amnesia
Se sentó en una esquina en medio
de la noche, nadie lo miraba porque en ese preciso instante no existía nadie,
solo él, su soledad y su pensamiento.
Se dejó llevar por el humo que
perseguía su cabeza y se llenó de ideas del tiempo. Vio pasar miles de años
frente a sus ojos, no reconoció la mitad de las cosas que comenzaron a rondar
su pensamiento, se extravió.
No sentía nada que no fuera su
cabeza y sus ruidos, todos los pensamientos que estaban llegaron a un punto de
STOP. Se detuvo, sin necesidad de estar en movimiento y reacciono ante esa pérdida
de conocimiento. El tiempo nunca está perdido, recordó para sus adentros.
Prendió su último faso. Ya no
quedaba más que esperar.
La amnesia que lo había perseguido
por salir de su entorno natural para situarlo en un nuevo habitad había
desaparecido, todos los recuerdos de aquellos que no existieron de verdad, y de
los que si existen, retornaron a su lugar, el cerebro o el corazón como le
gusta llamarlo a todos los que piensan sentir.
De nuevo sus pensamientos se
llenaron de humo y el camino siguió sin un rumbo fijo…de pronto no hay necesidad
de ninguna reacción.
viernes, 26 de julio de 2013
La ciudad que da la espalda al mar
Me he tomado el tiempo de dejar que las palabras se apoderen
de mi mente, quizá la saturación de información por los eventos que no dejan de
acontecer me han llenado de muchos espacios sin nombres.
Ahora que el
invierno es más frío que nunca veo como la ciudad se sumerge en sus sombras y
aleja a todo extranjero que llego en busca de un nuevo camino conmigo.
Si las decisiones tomadas a veces pesan mucho.
Ahora que en ocasiones quiero salir de aquí es imposible. Las
calles con sus árboles sin copa, la gente que camina y te cruza una mirada para
luego evitarte, los micros a media noche mostrándote que está ciudad no
descansa, me han atrapado. Sí, atrapado. Ya nada me puede sacar de aquí porque los
pies se me han impregnado de tanto cemento que todo está estático.
Todas las noches veo miles de ojos perdidos entre las luces,
veo el millón de vibraciones emitidas por el baile, o por esa única forma de
soltar la energía que a nadie más le puedes dar, y de nada sirve sentirlo,
siempre parece igual. La monotonía es buena adueñándose de los segundos en que
no queremos pensar nada.
¿Será que en medio de tantas nuevas calles, sonidos, olores,
sensaciones, está algo que ilumine de verdad esta masa de cemento que ahora se
hace llamar casa?
Es difícil desear cuando se le da la espalda al mar, es difícil
sentir cuando todos tienen miedo de hacerlo, es difícil obviar cuando todo
parece tener tanto valor.
Menos mal no soy de aquí sino, seguro, ya no sentiría ni
estas letras que no son nada.
lunes, 17 de junio de 2013
Pobre
Andar sin palabras, es como sentir que ahora nada está escrito
simplemente porque una gran parte se ha ido.
Ahora solo queda extasiarse en el segundo, volver a sentir
que cada instante está lleno de magia, porque eso es la vida respirar un aire
que no vemos, sentir un frío que no conocemos, aspirar ese aura que solo nos
encanta por segundos…Vivir el momento con sus buenos y malos ratos…
Fue así que me desperté en medio de esa clínica mugrienta,
en medio de esa cama donde me di cuenta que me faltaba una parte de mí, una
parte de mi cuerpo, aquella que se fue volando por la ventana apenas le dí la
oportunidad.
Me quede vacía, resonando los aullidos para ver si alguien
me escuchaba, nadie me escuchó simplemente porque cada uno vive su parte de
realidad, aquella donde cada vida significa algo distinto.
Sí, todos somos pequeñas minúsculas partículas pegadas por medio de magia representando la vida, esa vida que se
veía oscura por el hueco que era literalmente en el cuerpo.
Nadie puede sentir esto, todos nos sentimos rotos de alguna
manera, todos estamos rotos de alguna manera; unos por soledades, otros por
muchas presencias. Así salí de allí, llena de vacíos, presencias y grandes
soledades.
Camine por las frías calles de Lavalle, me deje sumergir en
cada ínfula de sal y allí me sumergí bajo tierra para dejar de vivir en ese
cielo lleno de espacios, lleno de nubes que no puedo entender ni interpretar.
Nada es fácil, nunca nadie dijo que sentir era fácil, pero qué
más da ahora, es lo único que busco…sentir en medio de tanto cemento y
soledades.
...Ya que importa, un
pobre diablo como yo no puede ser un camaleón, solo puede ser uno de esos filtros que
evitan los aspectos, un pobre que se cubre bajo ausencias para vivir algo de
vida.
domingo, 2 de junio de 2013
martes, 28 de mayo de 2013
En el geriátrico
En medio del caos de la entrada a
la ciudad de Buenos Aires, zona sur, se encuentra un extraña parte del planeta.
Este pequeño lugar alberga más que gatos y ratones, también tiene su buena
parte de seres humanos, aunque dicen que unos son invisibles.
Extrañamente allí se pierde un
poco la luz, aunque esta llega justo en uno de los mejores momentos del día, el
atardecer que toca cada parte de la azotea. Justo en ese momento hasta el más
virtuoso se escabulle por las escaleras para llegar al cuarto, mirar al techo y
llenarlo de ideas. Ya hay tantas ideas dentro que su color no es más que negro.
Que peculiar, la calle Uspallata
deja de ser calle y se transforma en el escenario de una película gracias a
estos particulares habitantes.
De esta casa sale todas las
mañanas Esteban, dice que no le gusta el helado, jumm basta con mirarlo a las
9:00 am tomando su desayuno, helado de fresas con crema. Justo en eso momento
es cuando su discurso se desmorona y sale sin pedir disculpas.
Después de eso la casa entra en
una extraña quietud. La noche que no puede devorar sus sueños decide
regalárselos a la mañana, es así que el geriátrico descansa a extrañas horas
para despertarse a comenzar la tarde en medio del olor del desinfectante.
En el cuarto más “colmado” de
habitantes se despierta su segundo inquilino, Narciso. Es él, quien es el
primero en levantarse después de haber sido molestado por el pisón de un
elefante en medio de un sueño. El sol lo llama a su encuentro rápidamente,
también las vibraciones de las notas musicales de alguna cuerda lo buscan así
que sube a la azotea a recibir el día.
No es el único a quien le falta
el aire (ya que este se encuentra reprimido en las paredes que encierran más de
15 habitantes), arriba está Daniel quien en medio de un arpegio cierra los ojos
y sigue mirando el suelo.
Son amigos, no tienen ningún lío,
al contrario sus dos vibraciones se unen creando la mejor melodía transformada
en color, el único que se siente de manera sorprende en estos muros.
Luego de esto la chica del grupo
no se hace esperar, aparece con su pequeño traje rosa para crear el movimiento
del lugar. Shirley, ese extraño ser que se mueve con el sonido de los zapatos
arrastrados en el suelo.
Los demás habitantes del cuarto
“colmado” se estremecen en medio de sus sueños y dejan que la mañana se desvanezca. En esta ciudad es mejor ser vampiro.
Justo en ese momento aparece la
visita regular, Cleo, quien estremece el lugar, quizá por ser la extraña, quizá
porque es el todo y es la nada. Así de simple.
Ese momento es cuando la casa se
colma de colores y energías y el día comienza a dibujarse como un buen día para
dejar de sentirse viejo y adorar la vida.
El primero en escapar de esa
capsula es Daniel, quien toma sus ruedas y se va rodando a otra realidad.
Los demás habitantes comienzan a
salir de la madriguera y la casa se comienza a pintar de negro y rojo, los
colores del caos, es cuando se ve a las mariposas volando por ahí, los grillos
saltando de aquí para allá, las cotorras cantando y los zombys, esos nunca
faltan en estos lugares.
No es extraño despertar sin agua,
es así que estos pobres habitantes no conocen el agua dulce, quizá un poco la
salada gracias al dolor de la soledad.
Todo el día cada personaje cumple
su rol, integrándose en ese pequeño micro-mundo olvidando que vive en una
ciudad de 2,891 millones de habitantes, estos tampoco conocen que aquí hay otro
universo. Nadie se fija en los pequeños universos.
La tarde sigue avanzando y no
deja nada a su paso, quizá algo de humo de cigarrillo en el ambiente. La noche
comienza a despertarse y todos corren desesperados por ese algo que no
encuentran, por esa furia contenida a la falta de un sueño sin más
transmisiones de energía al lado.
Es este momento es cuando ya
ninguno es capaz de llevar su vida así que se aloja en la vida de los demás,
observando cada pequeño movimiento, viendo cómo reacciona el otro ante el
mínimo contacto visual. Ahí es cuando se desata el caos porque todos los
habitantes quieren salir corriendo y ya ninguno puede abandonar el lugar.
Las enfermeras se han ido sin
dejar ninguna pastilla, los dolores se comienzan a agudizar y cada individuo
saca su más bajo instinto, unos empiezan a buscar amor en brazos no
correspondidos, otros se instauran en otros submundo y allí se sumergen hasta olvidarse que el
mundo no son dos pantallas, las excepciones son los colores y estos cada vez se
convierten más en blanco y negro. Las pasiones se adueñan de otros y dejan el
color terminarse completamente. Nadie se salva de este caos nocturno.
Así pasan los días en esta casa donde moran pequeños personajes con pocos años en la tierra a quienes por extrañas circunstancias, poseyó alguna alma de algún anciano, antiguo habitante del Geriátrico Residencia Plaza del Sol, lugar donde extrañamente el fango no ha cubierto las paredes aunque se sientan a reventar las cañerías, donde aunque extraño que parezca existe un micro-mundo donde unos cuerpos sin alma son encerrados por almas ajenas.
jueves, 23 de mayo de 2013
La muerte está cerca
Me levante en medio de suspiros,
mis pies estaban fríos y algo no estaba bien en mi cuarto. Sentí miedo y grite:
- Pedrooooo!!!
- Pedrooooo!!!
Nadie me oyó, en realidad no conozco
a ningún Pedro, pero así apareció…como Pedro.
Luego de unos minutos logre cerrar
los ojos y quedarme dormida, como si nada hubiera pasado. Los sueños fueron
tranquilos, tanto que ni los recuerdo, pero eso sí, me levante con los suspiros
en mis oídos.
Ese día todo estuvo extraño nada parecía
real. La mañana fue la única capaz de disfrazarse de costumbre, el resto del
día se escondió detrás del frío. Ese fue el día más frío de Buenos Aires en
todo el año 2013, según los medios.
Y lo sentí, cada parte de mi
pequeño cuerpo se estremecía a cada paso, cada poro de mi cuerpo se erizaba y
no solo por el frío, también por esos malditos suspiros que no dejaban de
perseguirme…
Entrar al subte lleno nunca fue
tan placentero, me hizo olvidar los suspiros, todo al comparar mi cara con los
demás rostros llenos de tristeza, miedo, hambre, frío y todos los sentimientos
a la vez, la diferencia era tal que daba la sensación como cuando se refleja la
luz del sol en el espejo. Es tan fuerte la luz que solo ella se ve, los demás no
pueden verla porque solo reciben una luz cegadora, nada más. Y algo así paso,
no sentí mi tristeza ni la de los demás, no sentí nada gracias a la falta de
aire.
Mi recorrido termino en la
estación Avenida de Mayo, cerca de la Avenida Corrientes, lugar donde se cruza
la nostalgia y el olvido. Justo allí el aire volvió un poco a mí, y eso que una
brisa incontenible paso por mi cara dejando la estela de su contacto.
Mis ojos se cerraron, y justo en
ese momento apareció Pedro. Se estaciono en medio de Corrientes en el segundo más peligroso, cuándo el semáforo daba verde a los autos. Mis ojos se abrieron
llenos de miedo, solo pude volver a gritar
- - Pedroooooo!!!
Vi como una chica de la acera de
enfrente salía a correr tras de Pedro justo en el momento en que se acercaba un
camión. Todos a nuestro alrededor solo esperaban a saber si la vida y los
milagros existían...la realidad siempre da golpes y deja llegar a la muerte.
Una lagrima cayo de mi mejilla…no
supe como disimular. La ciudad se llenó de un extraño silencio y los suspiros
volvieron a mi oído. Todo era real.
Camine un buen rato…deje de ser y
olvide el aire, me sentí liviana en medio de tanto peso…sonreí. Todo tuvo un
poco de sentido porque después de muchos segundos sin vida pude sentir el paso
de un buen perfume, las aves cantando y el viento corriendo.
Volví a mi casa, abrí la puerta y
el miedo volvió a mí. Quizá Pedro podría aparecer en mis sueños o de nuevo en
mi realidad.
sábado, 11 de mayo de 2013
ANT
Salir nunca había sido tan fácil después de un tiempo, quizá esa era la formar de volver a sentir que los pasos están en la tierra y no pueden volar, o no volar como se imagina que es volar.
Fue así que todo paso de estar en
la materia física para convertirse en magia. Porque la magia existe yo la
siento en cada respiro, en cada paso de este camino, y eso que soy hormiga.
¿Cómo sería si fuera un
humano?...A ellos los veo todos los días. En realidad no los quisiera ver, me
dan miedo, pero es inevitable, hicieron del mundo su obra de teatro y ahora no
quieren dejar ningún espacio para otras especies.
Todo comenzó cuando decidí dejar
de recolectar hojas, estaba cansada de esa vida llena de monotonía donde cada
personaje cumple un rol, donde cada ser cree tener la necesidad de ser alguien cuando
la única necesidad que debe existir es encontrarse a uno mismo. Por eso
emprendí mi propio camino, por eso escogí la soledad para tomar mis decisiones,
para ser completamente LIBRE.
Ahora llevo más de mil horas de
hormiga caminando, no se cuanto sea en tiempo humano, pero para mí es mucho,
más de lo que creí resistir, y la verdad, no me siento nada cansada porque a
cada paso que doy me sorprendo del más mínimo microorganismo, porque lo que es
muy grande lo veo a contraluz, no lo defino, termino no sintiéndolo. En cambio
lo pequeño lo toco, lo valoro y lo guardo como un lindo regalo, porque eso es,
un regalo que me ayudara a no morir en medio de tantos gigantes.
Quizá no entiendo todo en su
momento, pero lo poco que entiendo me llena completamente porque me muestra en
realidad lo que es estar viva, lo que es ser libre.
Ya no pienso en volver, sé que la
colonia sin mí no se acaba, o ¿es qué acaso se te olvida que tú y tus hermanos matan
a miles de millones de mis hermanas a cada paso? Por lo menos ahora sé que no
me van a aplastar o hacer correr por mi vida, aquí los gigantes no existen,
solo estoy yo y el lindo mundo que me rodea.
viernes, 26 de abril de 2013
Verde-Marrón Arrabalero
A Rafael Chaparro desde
otro Zoológico urbano.
Y a ti, que fuiste ese
mar por segundos.
Desatando cabos me encontré con
un nudo de pensamientos. Me di cuenta que el azul del cielo me estaba engañando
con el reflejo del mar, me di cuenta que los árboles en otoño no dejan caer
todas sus hojas, al contario solo sueltan las que necesitan caer al suelo para
ser pisadas por “gigantes humanos”.
Fue así que descubrí que aquello
que me había pasado esa noche era real, como todo en la vida.
Mis pasos me dirigían hacia un
camino que desconocía completamente y mis ganas de aventura no me dejaron estar
quieto, fue así que me decidí a seguir mi intuición y corazón por encima de los
efectos naturales de la cruda realidad.
Yo soy un gato, y mi nombre es
Verde-Marrón como la tierra. No tengo casa simplemente porque nunca tuve que
quedarme quieto en un solo lugar. Quizá si tuve hermanos pero ellos son más
fuertes que yo, no me necesitan. Es así que mi vida es nómada, no porque me
guste, simplemente mi destino era nunca estar quieto, o bueno no por mucho
tiempo…
Todo comenzó en un lugar
totalmente nuevo, con un nuevo suelo, de cemento. En este sitio hay días en los
que amanece y me dan ganas de ser perro simplemente por culpa de la soledad,
esa que es tan fuerte que me gustaría ser un canchoso para tener un algo a
quien adorar, a quien seguir, a quien pedir cariño, a quien exigir miradas…
Pero bueno, soy un gato y esas cosas simplemente no se pueden desear.
Una noche que parecía como
cualquier otra, en medio de un charco de luces rojas, se desato mi bola de
pelos y mi estómago se estremeció tanto que no me quedo otra que vomitar mi
corazón en medio de una acera desolada. Sé que simplemente no fue culpa de ella
pero algo muy fuerte tuvo que ver.
Estaba completamente vestida de
blanco y sus hermosos ojos que te sumergían en el más azul de los mares no te
permitían mirar hacia otro lugar. Fue así que mi cola negra no me dejo en paz y
tuve que acercarme a sus piernas a pedir alguna caricia con sus suaves manos.
Ella, que era un completo sueño, había
llegado a mis bigotes por alguna razón, esto no es algo de casualidades (las
casualidades no existen, solo las causalidades), es así que mis impulsos y sus
pulsaciones se juntaron en medio de la luz de la luna llena.
Lo sé, un gato no se puede
enamorar de un sueño, pero qué más da. La soledad de esta ciudad te impulsa a
cosas así, te lleva a actuar, a veces, más con el deseo que con la razón.
Fue así que mi deseo de ser perro
se cumplió, me fui detrás de su culo olvidando mi destino, perdiéndome en el
camino. Y termine aquí, en el cielo.
Si mis siete vidas se fueron
detrás de sus impulsos. Cada paso en falso que ella daba era un golpe tan
fuerte para mi espíritu que no me quedaba más de otra que salir herido, o bueno
eso me gusta creer, porque no solo salí herido. Simplemente mis pulsaciones
dejaron de funcionar.
Ahora desde acá, aun veo sus ojos
mar iluminado mi sendero, él que ahora ya no está en la tierra deseando ser
perro, está en este árbol a donde llega la hermosa luz del atardecer haciéndome
solo desear ser de nuevo un gato arrabalero más.
jueves, 25 de abril de 2013
Microsegundo
Si el cielo es azul con rosado
como el algodón de azúcar,
las rosas son rojas
igual que los deseos,
y los arboles verdes
como la entonación del viento,
¿De que color son los besos?
miércoles, 24 de abril de 2013
Costumbres
Después de la humedad siempre llegan los mosquitos
En esta ciudad donde la lluvia deja de caer mientras se
esconde la luna
Donde las noches comienzan a no tener salida
Ahí donde los
callejones se convierten en un túnel de arboles,
Donde alumbra el sol aunque la estrella se esconda.
Eso sí, aquí hay
Eso sí, aquí hay
Muy poco aire,
Poco espacio
Y mucha zozobra.
Porque aquí hay movida,
Y mucha zozobra.
Porque aquí hay movida,
Y al mismo tiempo lo contrario.
Todo está más estático
Todo está más estático
Que
Las
Costumbres
martes, 16 de abril de 2013
Sabor a soledades
Las mañanas a veces no son tan claras como el resto del día,
simplemente hay momentos en que la tierra quiere girar sobre su eje y se le
olvida que su movimiento implica el movimiento de 7 billones de personas que
estamos regidos por sus impulsos.
En algunas tardes la cosa se convierte en insoportable, quizá
por este motivo es que la gente corre sin sentido y aplasta a los otros a eso
de las 6 pm cuando el colectivo, el tren, el subte, todo está a reventar con
cuerpos que rozan a otros, con energías cruzadas en medio del caos mental de
muchos, contra la tranquilidad de unos pocos. Porque vivimos en un mundo donde
la mayoría piensan en oscuridad, se nos olvida la luz.
¿Y la noche?, pues nada, la noche es aún más pesada. En la
noche las soledades se disfrazan de amor, ese que se encuentra en cualquier
esquina detrás de cualquier clase de labios. No solo eso, las soledades también
se escudan en el trago y las drogas, se esconden detrás de la pérdida de
sentidos para tratar de ser ignoradas, para hacerse las que no existen.
Porque la soledad es un golpe en el pecho, esos que te dejan
sin aire. Quizá es un sabor amargo a perdón y olvido, un sabor a chocolate a
punto de saber a mierda, o simplemente saben a lágrimas, esas que fueron
tejidas bajo su poder y saben más salado que cualquier cosa.
Sí, ahí están las soledades, detrás
de esos cuerpos que buscan calor, detrás de esas mentes que buscan fantasmas en
todos los rostros, que buscan compañía detrás de esos labios vacíos, detrás de
esos cuerpos que en si no terminan siendo sino millones de moléculas juntas por
miedo a estar solas.
domingo, 14 de abril de 2013
Vampiro
Esta ciudad está llena de
fantasmas y no solo eso, también encuentras mendigos, luces, rock and roll,
drogas, pero sobre todo, vampiros.
Aquí todo el zoológico te
persigue por la calle, aquí todo el aire te colma los colmillos y te dan ganas
de salir corriendo detrás de cualquier vaso de sangre, te dan ganas de
sumergirte en lo más bajo del suelo para encontrar algo que sacie esa sed, de
que, ni idea, pero esa sed que te persigue y no te deja estar en paz.
Las calles de este lugar están
llenas de caos, son una anarquía completa porque los límites, existen, aunque
nunca se cumplen, porque eso es esto, un caos llenos de hojas cayendo en medio
de la luz del amanecer de un día de otoño en abril.
O no sé, simplemente es solo un
diamante en bruto escondido detrás de todas esas fachadas antiguas llenas de
curvas y largas columnas. Si, como ese diamante de ver unos ojos alumbrando la
mitad de la pista mientras suena la peor canción del mundo y el único deseo que
se pide es acercarse a esa luz a ver si la horrible canción termina.
Quizá es solo ese bajo abrumador
de “Lucy in the sky” que te lleva a lo más bajo de los sentidos y te
transformas en esa onda de energía que te hace salir a ver el sol, ese que no
se asoma mucho porque la masa de concreto decide tragárselo y no quiere ser
comido por alguien.
Si, quizá si…esta ciudad es ese
augurio de libertad que se siente en cada poro del cuerpo mientras caminas por
las calles que te llevan a donde se hace llamar se hizo la “libertad”.
Oh, tanto anhelaba estar lejos de
ti masa de concreto y ahora vuelvo, no a ti en sí, pero si a tu hermana. Te
miro en cada pequeño detalle y te mastico disfrutado en cada papila gustativa,
porque me has convertido en parte de tu zoológico. Y no soy cualquier animal,
soy nada más y nada menos que un vampiro.
Mis noches son mis días, mi luz
es el sol que reemplazo con la luz artificial de las ondas del sonido emitido
en cada esquina, en cada trampa de esas en las que me atrapaste pero no tuviste
las fuerzas para dejarme atada.
Porque sí, soy un esclavo más
tuyo, soy parte tuya…soy tu vampiro, ese que creaste con cada gota de aire que
le regalaste…quizá tú no te adueñes de mi pero puede que YO si te pueda dejar
sin ninguna gota de sangre…
miércoles, 10 de abril de 2013
Y los otros al carajo!
Despertar en la ciudad nunca fue tan gratificante, al parecer
la idea de que las cosas ya tengan su rumbo por fin despejo los fantasmas que
rodeaban el ambiente desde horas tempranas.
El desasosiego lo tenía en sus manos y la presencia de esas
falsas caricias lo dominaban. Al parecer la vida era sencilla aunque él se
enredaba en cada nudo que tejían las telarañas, si esas que recorrían su cama
en las noches sin que él las sintiera.
No pudo evitar esas ganas de salir de la habitación a buscar
luz, algo que le recordara que es estar vivo…Tomo sus zapatos y salió no solo
del lugar, también de sí mismo, se desdoblo.
El aire comenzó a recorrer su cuerpo y por fin sintió algo de
vida, camino por los arbustos, manejo sus sentidos, escogió el solo los lugares
a donde quería ir, camino sin dificultad, sintió cada estela de sonido en sus
oídos, cada hoja de movimiento en reacción a la fuerza del viento.
Se sentó en la Plaza Italia y miro a nadie, nadie quería verlo…ninguna
de las dos le importo porque ahora solo sentía su paz, la única que tiene más
valor, la única que lo acerca a su verdadera libertad.
La nueva escultura
Como todos los días azules ella se levantó de su cama
queriendo poder respirar tranquila. Abrió la ventana de su habitación y miro
hacia el suelo buscando algo diferente, nuevo… Nada sucedió solo hojas del
otoño tiradas en la acera mientras los perros pasan corriendo por la calle
Beruti.
Algo pasaba con su mente que nada parecía tener sentido,
quizá el haber ingerido algunas pastillas y unos tragos de brandy la llenaron
de miedos y demonios escondidos, de pronto simplemente se sumergió en un viaje
sin salida, sin devolución a la vida real.
No importo, decidió sacarse los miedos y oscuridades, tomo la
ruta y comenzó a caminar por la ciudad más húmeda de Sur América, Buenos Aires.
El aire comenzó a recorrer su cuerpo y el sol le quemo un
poco sus poros, miro el cielo, sus pupilas dilatadas se cerraron y por un
momento no vio más que un destello de luz emitido desde la parte más profunda
de su subconsciente. Bajo la mirada y decidió seguir andando.
Cruzo la Avenida Cordoba, el ruido de los autos y el
estallido de las alarmas la asustaron…recordó que ya no estaba en la sierra, ya
la montaña no estaba allí…ahora solo quedaba una masa de concreto con forma de
rectángulos rodeándola por todos los lados a donde mire. Ya no había nada de
tranquilidad porque la ciudad de la furia había decidido comérsela
completamente en esa esquina.
Su cuerpo dejo de ser el mismo y el concreto se apodero de
cada célula…ahora ella hacia parte de esa masa de cemento…ahora ella era una
escultura más es medio de ese caos de luces y ruidos.
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