viernes, 26 de abril de 2013

Verde-Marrón Arrabalero


A Rafael Chaparro desde otro Zoológico urbano.
Y a ti, que fuiste ese mar por segundos.

Desatando cabos me encontré con un nudo de pensamientos. Me di cuenta que el azul del cielo me estaba engañando con el reflejo del mar, me di cuenta que los árboles en otoño no dejan caer todas sus hojas, al contario solo sueltan las que necesitan caer al suelo para ser pisadas por “gigantes humanos”.

Fue así que descubrí que aquello que me había pasado esa noche era real, como todo en la vida.

Mis pasos me dirigían hacia un camino que desconocía completamente y mis ganas de aventura no me dejaron estar quieto, fue así que me decidí a seguir mi intuición y corazón por encima de los efectos naturales de la cruda realidad.

Yo soy un gato, y mi nombre es Verde-Marrón como la tierra. No tengo casa simplemente porque nunca tuve que quedarme quieto en un solo lugar. Quizá si tuve hermanos pero ellos son más fuertes que yo, no me necesitan. Es así que mi vida es nómada, no porque me guste, simplemente mi destino era nunca estar quieto, o bueno no por mucho tiempo…

Todo comenzó en un lugar totalmente nuevo, con un nuevo suelo, de cemento. En este sitio hay días en los que amanece y me dan ganas de ser perro simplemente por culpa de la soledad, esa que es tan fuerte que me gustaría ser un canchoso para tener un algo a quien adorar, a quien seguir, a quien pedir cariño, a quien exigir miradas… Pero bueno, soy un gato y esas cosas simplemente no se pueden desear.

Una noche que parecía como cualquier otra, en medio de un charco de luces rojas, se desato mi bola de pelos y mi estómago se estremeció tanto que no me quedo otra que vomitar mi corazón en medio de una acera desolada. Sé que simplemente no fue culpa de ella pero algo muy fuerte tuvo que ver.

Estaba completamente vestida de blanco y sus hermosos ojos que te sumergían en el más azul de los mares no te permitían mirar hacia otro lugar. Fue así que mi cola negra no me dejo en paz y tuve que acercarme a sus piernas a pedir alguna caricia con sus suaves manos.

Ella, que era un completo sueño, había llegado a mis bigotes por alguna razón, esto no es algo de casualidades (las casualidades no existen, solo las causalidades), es así que mis impulsos y sus pulsaciones se juntaron en medio de la luz de la luna llena.

Lo sé, un gato no se puede enamorar de un sueño, pero qué más da. La soledad de esta ciudad te impulsa a cosas así, te lleva a actuar, a veces, más con el deseo que con la razón.

Fue así que mi deseo de ser perro se cumplió, me fui detrás de su culo olvidando mi destino, perdiéndome en el camino. Y termine aquí, en el cielo.

Si mis siete vidas se fueron detrás de sus impulsos. Cada paso en falso que ella daba era un golpe tan fuerte para mi espíritu que no me quedaba más de otra que salir herido, o bueno eso me gusta creer, porque no solo salí herido. Simplemente mis pulsaciones dejaron de funcionar.

Ahora desde acá, aun veo sus ojos mar iluminado mi sendero, él que ahora ya no está en la tierra deseando ser perro, está en este árbol a donde llega la hermosa luz del atardecer haciéndome solo desear ser de nuevo un gato arrabalero más.

jueves, 25 de abril de 2013

Microsegundo

Si el cielo es azul con rosado 
como el algodón de azúcar, 
las rosas son rojas 
igual que los deseos, 
y los arboles verdes 
como la entonaciódel viento, 

                 ¿De que color son los besos?

miércoles, 24 de abril de 2013

Costumbres


Después de la humedad siempre llegan los mosquitos
En esta ciudad donde la lluvia deja de caer mientras se esconde la luna
Donde las noches comienzan a no tener salida
Ahí  donde los callejones se convierten en un túnel de arboles,
Donde alumbra el sol aunque la estrella se esconda.

Eso sí, aquí hay
Muy poco aire,
Poco espacio
Y mucha zozobra.

Porque aquí hay movida,
Y al mismo tiempo lo contrario.
Todo está más estático
Que
Las
Costumbres 

martes, 16 de abril de 2013

Sabor a soledades


Las mañanas a veces no son tan claras como el resto del día, simplemente hay momentos en que la tierra quiere girar sobre su eje y se le olvida que su movimiento implica el movimiento de 7 billones de personas que estamos regidos por sus impulsos.

En algunas tardes la cosa se convierte en insoportable, quizá por este motivo es que la gente corre sin sentido y aplasta a los otros a eso de las 6 pm cuando el colectivo, el tren, el subte, todo está a reventar con cuerpos que rozan a otros, con energías cruzadas en medio del caos mental de muchos, contra la tranquilidad de unos pocos. Porque vivimos en un mundo donde la mayoría piensan en oscuridad, se nos olvida la luz.

¿Y la noche?, pues nada, la noche es aún más pesada. En la noche las soledades se disfrazan de amor, ese que se encuentra en cualquier esquina detrás de cualquier clase de labios. No solo eso, las soledades también se escudan en el trago y las drogas, se esconden detrás de la pérdida de sentidos para tratar de ser ignoradas, para hacerse las que no existen.

Porque la soledad es un golpe en el pecho, esos que te dejan sin aire. Quizá es un sabor amargo a perdón y olvido, un sabor a chocolate a punto de saber a mierda, o simplemente saben a lágrimas, esas que fueron tejidas bajo su poder y saben más salado que cualquier cosa.

Sí, ahí están las soledades, detrás de esos cuerpos que buscan calor, detrás de esas mentes que buscan fantasmas en todos los rostros, que buscan compañía detrás de esos labios vacíos, detrás de esos cuerpos que en si no terminan siendo sino millones de moléculas juntas por miedo a estar solas.

domingo, 14 de abril de 2013

Vampiro


Esta ciudad está llena de fantasmas y no solo eso, también encuentras mendigos, luces, rock and roll, drogas, pero sobre todo, vampiros.
Aquí todo el zoológico te persigue por la calle, aquí todo el aire te colma los colmillos y te dan ganas de salir corriendo detrás de cualquier vaso de sangre, te dan ganas de sumergirte en lo más bajo del suelo para encontrar algo que sacie esa sed, de que, ni idea, pero esa sed que te persigue y no te deja estar en paz.
Las calles de este lugar están llenas de caos, son una anarquía completa porque los límites, existen, aunque nunca se cumplen, porque eso es esto, un caos llenos de hojas cayendo en medio de la luz del amanecer de un día de otoño en abril.
O no sé, simplemente es solo un diamante en bruto escondido detrás de todas esas fachadas antiguas llenas de curvas y largas columnas. Si, como ese diamante de ver unos ojos alumbrando la mitad de la pista mientras suena la peor canción del mundo y el único deseo que se pide es acercarse a esa luz a ver si la horrible canción termina.
Quizá es solo ese bajo abrumador de “Lucy in the sky” que te lleva a lo más bajo de los sentidos y te transformas en esa onda de energía que te hace salir a ver el sol, ese que no se asoma mucho porque la masa de concreto decide tragárselo y no quiere ser comido por alguien.
Si, quizá si…esta ciudad es ese augurio de libertad que se siente en cada poro del cuerpo mientras caminas por las calles que te llevan a donde se hace llamar se hizo la “libertad”.
Oh, tanto anhelaba estar lejos de ti masa de concreto y ahora vuelvo, no a ti en sí, pero si a tu hermana. Te miro en cada pequeño detalle y te mastico disfrutado en cada papila gustativa, porque me has convertido en parte de tu zoológico. Y no soy cualquier animal, soy nada más y nada menos que un vampiro.
Mis noches son mis días, mi luz es el sol que reemplazo con la luz artificial de las ondas del sonido emitido en cada esquina, en cada trampa de esas en las que me atrapaste pero no tuviste las fuerzas para dejarme atada.
Porque sí, soy un esclavo más tuyo, soy parte tuya…soy tu vampiro, ese que creaste con cada gota de aire que le regalaste…quizá tú no te adueñes de mi pero puede que YO si te pueda dejar sin ninguna gota de sangre…

miércoles, 10 de abril de 2013

Y los otros al carajo!



Despertar en la ciudad nunca fue tan gratificante, al parecer la idea de que las cosas ya tengan su rumbo por fin despejo los fantasmas que rodeaban el ambiente desde horas tempranas.

El desasosiego lo tenía en sus manos y la presencia de esas falsas caricias lo dominaban. Al parecer la vida era sencilla aunque él se enredaba en cada nudo que tejían las telarañas, si esas que recorrían su cama en las noches sin que él las sintiera.

No pudo evitar esas ganas de salir de la habitación a buscar luz, algo que le recordara que es estar vivo…Tomo sus zapatos y salió no solo del lugar, también de sí mismo, se desdoblo.

El aire comenzó a recorrer su cuerpo y por fin sintió algo de vida, camino por los arbustos, manejo sus sentidos, escogió el solo los lugares a donde quería ir, camino sin dificultad, sintió cada estela de sonido en sus oídos, cada hoja de movimiento en reacción a la fuerza del viento.

Se sentó en la Plaza Italia y miro a nadie, nadie quería verlo…ninguna de las dos le importo porque ahora solo sentía su paz, la única que tiene más valor, la única que lo acerca a su verdadera libertad.

La nueva escultura


Como todos los días azules ella se levantó de su cama queriendo poder respirar tranquila. Abrió la ventana de su habitación y miro hacia el suelo buscando algo diferente, nuevo… Nada sucedió solo hojas del otoño tiradas en la acera mientras los perros pasan corriendo por la calle Beruti.

Algo pasaba con su mente que nada parecía tener sentido, quizá el haber ingerido algunas pastillas y unos tragos de brandy la llenaron de miedos y demonios escondidos, de pronto simplemente se sumergió en un viaje sin salida, sin devolución a la vida real.

No importo, decidió sacarse los miedos y oscuridades, tomo la ruta y comenzó a caminar por la ciudad más húmeda de Sur América, Buenos Aires.

El aire comenzó a recorrer su cuerpo y el sol le quemo un poco sus poros, miro el cielo, sus pupilas dilatadas se cerraron y por un momento no vio más que un destello de luz emitido desde la parte más profunda de su subconsciente. Bajo la mirada y decidió seguir andando.

Cruzo la Avenida Cordoba, el ruido de los autos y el estallido de las alarmas la asustaron…recordó que ya no estaba en la sierra, ya la montaña no estaba allí…ahora solo quedaba una masa de concreto con forma de rectángulos rodeándola por todos los lados a donde mire. Ya no había nada de tranquilidad porque la ciudad de la furia había decidido comérsela completamente en esa esquina.

Su cuerpo dejo de ser el mismo y el concreto se apodero de cada célula…ahora ella hacia parte de esa masa de cemento…ahora ella era una escultura más es medio de ese caos de luces y ruidos.