martes, 28 de mayo de 2013

En el geriátrico

En medio del caos de la entrada a la ciudad de Buenos Aires, zona sur, se encuentra un extraña parte del planeta. Este pequeño lugar alberga más que gatos y ratones, también tiene su buena parte de seres humanos, aunque dicen que unos son invisibles.

Extrañamente allí se pierde un poco la luz, aunque esta llega justo en uno de los mejores momentos del día, el atardecer que toca cada parte de la azotea. Justo en ese momento hasta el más virtuoso se escabulle por las escaleras para llegar al cuarto, mirar al techo y llenarlo de ideas. Ya hay tantas ideas dentro que su color no es más que negro.

Que peculiar, la calle Uspallata deja de ser calle y se transforma en el escenario de una película gracias a estos particulares habitantes.

De esta casa sale todas las mañanas Esteban, dice que no le gusta el helado, jumm basta con mirarlo a las 9:00 am tomando su desayuno, helado de fresas con crema. Justo en eso momento es cuando su discurso se desmorona y sale sin pedir disculpas.

Después de eso la casa entra en una extraña quietud. La noche que no puede devorar sus sueños decide regalárselos a la mañana, es así que el geriátrico descansa a extrañas horas para despertarse a comenzar la tarde en medio del olor del desinfectante.

En el cuarto más “colmado” de habitantes se despierta su segundo inquilino, Narciso. Es él, quien es el primero en levantarse después de haber sido molestado por el pisón de un elefante en medio de un sueño. El sol lo llama a su encuentro rápidamente, también las vibraciones de las notas musicales de alguna cuerda lo buscan así que sube a la azotea a recibir el día.

No es el único a quien le falta el aire (ya que este se encuentra reprimido en las paredes que encierran más de 15 habitantes), arriba está Daniel quien en medio de un arpegio cierra los ojos y sigue mirando el suelo.

Son amigos, no tienen ningún lío, al contrario sus dos vibraciones se unen creando la mejor melodía transformada en color, el único que se siente de manera sorprende en estos muros.

Luego de esto la chica del grupo no se hace esperar, aparece con su pequeño traje rosa para crear el movimiento del lugar. Shirley, ese extraño ser que se mueve con el sonido de los zapatos arrastrados en el suelo.

Los demás habitantes del cuarto “colmado” se estremecen en medio de sus sueños y dejan que la mañana se desvanezca. En esta ciudad es mejor ser vampiro.

Justo en ese momento aparece la visita regular, Cleo, quien estremece el lugar, quizá por ser la extraña, quizá porque es el todo y es la nada. Así de simple.

Ese momento es cuando la casa se colma de colores y energías y el día comienza a dibujarse como un buen día para dejar de sentirse viejo y adorar la vida.

El primero en escapar de esa capsula es Daniel, quien toma sus ruedas y se va rodando a otra realidad.

Los demás habitantes comienzan a salir de la madriguera y la casa se comienza a pintar de negro y rojo, los colores del caos, es cuando se ve a las mariposas volando por ahí, los grillos saltando de aquí para allá, las cotorras cantando y los zombys, esos nunca faltan en estos lugares.

No es extraño despertar sin agua, es así que estos pobres habitantes no conocen el agua dulce, quizá un poco la salada gracias al dolor de la soledad.

Todo el día cada personaje cumple su rol, integrándose en ese pequeño micro-mundo olvidando que vive en una ciudad de 2,891 millones de habitantes, estos tampoco conocen que aquí hay otro universo. Nadie se fija en los pequeños universos.

La tarde sigue avanzando y no deja nada a su paso, quizá algo de humo de cigarrillo en el ambiente. La noche comienza a despertarse y todos corren desesperados por ese algo que no encuentran, por esa furia contenida a la falta de un sueño sin más transmisiones de energía al lado.

Es este momento es cuando ya ninguno es capaz de llevar su vida así que se aloja en la vida de los demás, observando cada pequeño movimiento, viendo cómo reacciona el otro ante el mínimo contacto visual. Ahí es cuando se desata el caos porque todos los habitantes quieren salir corriendo y ya ninguno puede abandonar el lugar.

Las enfermeras se han ido sin dejar ninguna pastilla, los dolores se comienzan a agudizar y cada individuo saca su más bajo instinto, unos empiezan a buscar amor en brazos no correspondidos, otros se instauran en otros submundo  y allí se sumergen hasta olvidarse que el mundo no son dos pantallas, las excepciones son los colores y estos cada vez se convierten más en blanco y negro. Las pasiones se adueñan de otros y dejan el color terminarse completamente. Nadie se salva de este caos nocturno.

Así pasan los días en esta casa donde moran pequeños personajes con pocos años en la tierra a quienes por extrañas circunstancias, poseyó alguna alma de algún anciano, antiguo habitante del Geriátrico Residencia Plaza del Sol, lugar donde extrañamente el fango no ha cubierto las paredes aunque se sientan a reventar las cañerías, donde aunque extraño que parezca existe un micro-mundo donde unos cuerpos sin alma son encerrados por almas ajenas.


jueves, 23 de mayo de 2013

La muerte está cerca

Me levante en medio de suspiros, mis pies estaban fríos y algo no estaba bien en mi cuarto. Sentí miedo y grite:
      - Pedrooooo!!!


Nadie me oyó, en realidad no conozco a ningún Pedro, pero así apareció…como Pedro.

Luego de unos minutos logre cerrar los ojos y quedarme dormida, como si nada hubiera pasado. Los sueños fueron tranquilos, tanto que ni los recuerdo, pero eso sí, me levante con los suspiros en mis oídos.

Ese día todo estuvo extraño nada parecía real. La mañana fue la única capaz de disfrazarse de costumbre, el resto del día se escondió detrás del frío. Ese fue el día más frío de Buenos Aires en todo el año 2013, según los medios.

Y lo sentí, cada parte de mi pequeño cuerpo se estremecía a cada paso, cada poro de mi cuerpo se erizaba y no solo por el frío, también por esos malditos suspiros que no dejaban de perseguirme…

Entrar al subte lleno nunca fue tan placentero, me hizo olvidar los suspiros, todo al comparar mi cara con los demás rostros llenos de tristeza, miedo, hambre, frío y todos los sentimientos a la vez, la diferencia era tal que daba la sensación como cuando se refleja la luz del sol en el espejo. Es tan fuerte la luz que solo ella se ve, los demás no pueden verla porque solo reciben una luz cegadora, nada más. Y algo así paso, no sentí mi tristeza ni la de los demás, no sentí nada gracias a la falta de aire.

Mi recorrido termino en la estación Avenida de Mayo, cerca de la Avenida Corrientes, lugar donde se cruza la nostalgia y el olvido. Justo allí el aire volvió un poco a mí, y eso que una brisa incontenible paso por mi cara dejando la estela de su contacto.

Mis ojos se cerraron, y justo en ese momento apareció Pedro. Se estaciono en medio de Corrientes en el segundo más peligroso, cuándo el semáforo daba verde a los autos. Mis ojos se abrieron llenos de miedo, solo pude volver a gritar
-                       - Pedroooooo!!!

Vi como una chica de la acera de enfrente salía a correr tras de Pedro justo en el momento en que se acercaba un camión. Todos a nuestro alrededor solo esperaban a saber si la vida y los milagros existían...la realidad siempre da golpes y deja llegar a la muerte.

Una lagrima cayo de mi mejilla…no supe como disimular. La ciudad se llenó de un extraño silencio y los suspiros volvieron a mi oído. Todo era real.

Camine un buen rato…deje de ser y olvide el aire, me sentí liviana en medio de tanto peso…sonreí. Todo tuvo un poco de sentido porque después de muchos segundos sin vida pude sentir el paso de un buen perfume, las aves cantando y el viento corriendo.

Volví a mi casa, abrí la puerta y el miedo volvió a mí. Quizá Pedro podría aparecer en mis sueños o de nuevo en mi realidad.

Estaba solo cayendo 

haciendo lo mejor

para no olvidar.

              

sábado, 11 de mayo de 2013

ANT


Salir nunca había sido tan fácil después de un tiempo, quizá esa era la formar de volver a sentir que los pasos están en la tierra y no pueden volar, o no volar como se imagina que es volar.

Fue así que todo paso de estar en la materia física para convertirse en magia. Porque la magia existe yo la siento en cada respiro, en cada paso de este camino, y eso que soy hormiga.

¿Cómo sería si fuera un humano?...A ellos los veo todos los días. En realidad no los quisiera ver, me dan miedo, pero es inevitable, hicieron del mundo su obra de teatro y ahora no quieren dejar ningún espacio para otras especies.

Todo comenzó cuando decidí dejar de recolectar hojas, estaba cansada de esa vida llena de monotonía donde cada personaje cumple un rol, donde cada ser cree tener la necesidad de ser alguien cuando la única necesidad que debe existir es encontrarse a uno mismo. Por eso emprendí mi propio camino, por eso escogí la soledad para tomar mis decisiones, para ser completamente LIBRE.

Ahora llevo más de mil horas de hormiga caminando, no se cuanto sea en tiempo humano, pero para mí es mucho, más de lo que creí resistir, y la verdad, no me siento nada cansada porque a cada paso que doy me sorprendo del más mínimo microorganismo, porque lo que es muy grande lo veo a contraluz, no lo defino, termino no sintiéndolo. En cambio lo pequeño lo toco, lo valoro y lo guardo como un lindo regalo, porque eso es, un regalo que me ayudara a no morir en medio de tantos gigantes.

Quizá no entiendo todo en su momento, pero lo poco que entiendo me llena completamente porque me muestra en realidad lo que es estar viva, lo que es ser libre.

Ya no pienso en volver, sé que la colonia sin mí no se acaba, o ¿es qué acaso se te olvida que tú y tus hermanos matan a miles de millones de mis hermanas a cada paso? Por lo menos ahora sé que no me van a aplastar o hacer correr por mi vida, aquí los gigantes no existen, solo estoy yo y el lindo mundo que me rodea.

Eso es vivir, saber que tengo la fuerza de seguir cada día sin temer a los gigantes, que puedo escoger en que distribuir mi tiempo y aprovecharlo, saber que este viaje por fin esta sin ataduras.