Un nuevo día me saludó hoy a las
5:30 am, luego de una explosión de colores y formas que es difícil de explicar,
luego de una brisa de 30 km por hora mínimo que recorrió todos mis poros para
alojarse en mis labios ahora muy rojos.
No sé si amanecí viva o muerta,
quizá solo recibí los primeros rayos de sol y se me ilumino todo de manera tan
sencilla que ya nada necesita una explicación, todo está perfectamente construido
para que no se necesite ningún cambio, solo paciencia para soportar el
tiempo necesario en este pequeño pedazo de universo.
Nadie entiende nada porque
sencillamente nadie necesita entenderlo. Se puede volar sin necesidad de alas,
sin necesidad de movimiento solo con el constante viento, con ese pequeño
impulso de tus abrazos. Los sueños se hacen realidad aunque nadie se dé cuenta.
Luego de este amanecer sé que no
necesito de nadie, soy mi propio cable a tierra, los demás son pequeños impulsos
para alejarme de la verdadera esencia, egos salteados con miedos que a veces
les gusta apoderarse de los cuerpos.
Siempre haciendo las maletas para
irme, siempre buscando motivos para vivir porque definitivamente es imposible
querer adherirse a algo cuando ni siquiera hay espacio para entrar en ese algo.
Realidad a las 6 am
Realidad a las 6 am
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