miércoles, 10 de abril de 2013

La nueva escultura


Como todos los días azules ella se levantó de su cama queriendo poder respirar tranquila. Abrió la ventana de su habitación y miro hacia el suelo buscando algo diferente, nuevo… Nada sucedió solo hojas del otoño tiradas en la acera mientras los perros pasan corriendo por la calle Beruti.

Algo pasaba con su mente que nada parecía tener sentido, quizá el haber ingerido algunas pastillas y unos tragos de brandy la llenaron de miedos y demonios escondidos, de pronto simplemente se sumergió en un viaje sin salida, sin devolución a la vida real.

No importo, decidió sacarse los miedos y oscuridades, tomo la ruta y comenzó a caminar por la ciudad más húmeda de Sur América, Buenos Aires.

El aire comenzó a recorrer su cuerpo y el sol le quemo un poco sus poros, miro el cielo, sus pupilas dilatadas se cerraron y por un momento no vio más que un destello de luz emitido desde la parte más profunda de su subconsciente. Bajo la mirada y decidió seguir andando.

Cruzo la Avenida Cordoba, el ruido de los autos y el estallido de las alarmas la asustaron…recordó que ya no estaba en la sierra, ya la montaña no estaba allí…ahora solo quedaba una masa de concreto con forma de rectángulos rodeándola por todos los lados a donde mire. Ya no había nada de tranquilidad porque la ciudad de la furia había decidido comérsela completamente en esa esquina.

Su cuerpo dejo de ser el mismo y el concreto se apodero de cada célula…ahora ella hacia parte de esa masa de cemento…ahora ella era una escultura más es medio de ese caos de luces y ruidos.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario