En medio del caos de la entrada a
la ciudad de Buenos Aires, zona sur, se encuentra un extraña parte del planeta.
Este pequeño lugar alberga más que gatos y ratones, también tiene su buena
parte de seres humanos, aunque dicen que unos son invisibles.
Extrañamente allí se pierde un
poco la luz, aunque esta llega justo en uno de los mejores momentos del día, el
atardecer que toca cada parte de la azotea. Justo en ese momento hasta el más
virtuoso se escabulle por las escaleras para llegar al cuarto, mirar al techo y
llenarlo de ideas. Ya hay tantas ideas dentro que su color no es más que negro.
Que peculiar, la calle Uspallata
deja de ser calle y se transforma en el escenario de una película gracias a
estos particulares habitantes.
De esta casa sale todas las
mañanas Esteban, dice que no le gusta el helado, jumm basta con mirarlo a las
9:00 am tomando su desayuno, helado de fresas con crema. Justo en eso momento
es cuando su discurso se desmorona y sale sin pedir disculpas.
Después de eso la casa entra en
una extraña quietud. La noche que no puede devorar sus sueños decide
regalárselos a la mañana, es así que el geriátrico descansa a extrañas horas
para despertarse a comenzar la tarde en medio del olor del desinfectante.
En el cuarto más “colmado” de
habitantes se despierta su segundo inquilino, Narciso. Es él, quien es el
primero en levantarse después de haber sido molestado por el pisón de un
elefante en medio de un sueño. El sol lo llama a su encuentro rápidamente,
también las vibraciones de las notas musicales de alguna cuerda lo buscan así
que sube a la azotea a recibir el día.
No es el único a quien le falta
el aire (ya que este se encuentra reprimido en las paredes que encierran más de
15 habitantes), arriba está Daniel quien en medio de un arpegio cierra los ojos
y sigue mirando el suelo.
Son amigos, no tienen ningún lío,
al contrario sus dos vibraciones se unen creando la mejor melodía transformada
en color, el único que se siente de manera sorprende en estos muros.
Luego de esto la chica del grupo
no se hace esperar, aparece con su pequeño traje rosa para crear el movimiento
del lugar. Shirley, ese extraño ser que se mueve con el sonido de los zapatos
arrastrados en el suelo.
Los demás habitantes del cuarto
“colmado” se estremecen en medio de sus sueños y dejan que la mañana se desvanezca. En esta ciudad es mejor ser vampiro.
Justo en ese momento aparece la
visita regular, Cleo, quien estremece el lugar, quizá por ser la extraña, quizá
porque es el todo y es la nada. Así de simple.
Ese momento es cuando la casa se
colma de colores y energías y el día comienza a dibujarse como un buen día para
dejar de sentirse viejo y adorar la vida.
El primero en escapar de esa
capsula es Daniel, quien toma sus ruedas y se va rodando a otra realidad.
Los demás habitantes comienzan a
salir de la madriguera y la casa se comienza a pintar de negro y rojo, los
colores del caos, es cuando se ve a las mariposas volando por ahí, los grillos
saltando de aquí para allá, las cotorras cantando y los zombys, esos nunca
faltan en estos lugares.
No es extraño despertar sin agua,
es así que estos pobres habitantes no conocen el agua dulce, quizá un poco la
salada gracias al dolor de la soledad.
Todo el día cada personaje cumple
su rol, integrándose en ese pequeño micro-mundo olvidando que vive en una
ciudad de 2,891 millones de habitantes, estos tampoco conocen que aquí hay otro
universo. Nadie se fija en los pequeños universos.
La tarde sigue avanzando y no
deja nada a su paso, quizá algo de humo de cigarrillo en el ambiente. La noche
comienza a despertarse y todos corren desesperados por ese algo que no
encuentran, por esa furia contenida a la falta de un sueño sin más
transmisiones de energía al lado.
Es este momento es cuando ya
ninguno es capaz de llevar su vida así que se aloja en la vida de los demás,
observando cada pequeño movimiento, viendo cómo reacciona el otro ante el
mínimo contacto visual. Ahí es cuando se desata el caos porque todos los
habitantes quieren salir corriendo y ya ninguno puede abandonar el lugar.
Las enfermeras se han ido sin
dejar ninguna pastilla, los dolores se comienzan a agudizar y cada individuo
saca su más bajo instinto, unos empiezan a buscar amor en brazos no
correspondidos, otros se instauran en otros submundo y allí se sumergen hasta olvidarse que el
mundo no son dos pantallas, las excepciones son los colores y estos cada vez se
convierten más en blanco y negro. Las pasiones se adueñan de otros y dejan el
color terminarse completamente. Nadie se salva de este caos nocturno.
Así pasan los días en esta casa donde moran pequeños personajes con pocos años en la tierra a quienes por extrañas circunstancias, poseyó alguna alma de algún anciano, antiguo habitante del Geriátrico Residencia Plaza del Sol, lugar donde extrañamente el fango no ha cubierto las paredes aunque se sientan a reventar las cañerías, donde aunque extraño que parezca existe un micro-mundo donde unos cuerpos sin alma son encerrados por almas ajenas.
http://www.youtube.com/watch?v=uDVatuIgCrc
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