Los últimos suspiros no se los han llevado caras desconocidas o conocidas, se los ha llevado está ciudad, este lugar que me hizo respirar, cerrar los ojos y soñar durante los últimos seis meses.
Las estaciones fueron cambiando se llevaron y trajeron regalos. El cielo, a veces oscuro, fue el que marco el movimiento, el que trazo el camino...
Ahora solo queda un hasta luego ciudad de furia y cemento.
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