lunes, 23 de septiembre de 2013

Balcón

“Gracias por seguir mi juego estando en medio de tantos edificios”, le dijo el viento que soplaba al piso 12 de la Avenida Córdoba….

Respiro y un poco de aire del río alcanzo a tocarlo, no tenía respuesta para afirmarle algo, cualquier cosa. Fue así como un poco de agua empezó a inundar sus ojos, deslizándose por su mejilla. Nunca había sentido esa sensación…no la entendía.

A veces, simplemente no hay explicación para las cosas simples. La simpleza suele ser tan letal que es vista como un problema, por eso es difícil aceptar que respirar y sentir pueden ser la forma del ciclo del camino.

Se dejó llevar por esas emociones que pueden no existían, y su mundo se detuvo. No hubo nada, no había nada ahí. Estiro sus manos hacia el cielo, quería intentar sentir alguna estrella como para pensar que estaba en medio del espacio, nada paso.

¿En qué clase de juego estaba?, ¿Era todo eso real?, ¿Sueño, pesadilla, irrealidad?... ¿Lo que había sentido era amor?...

Se ensimismo y pensó: no puede haber mayor exilio que el que está bajo el manto de la nada, con reacciones constantes pero pocas respuestas. Así como al estar bajo los propios pensamientos.

Seco sus ojos, la nada seguía ahí. Sus millones de deseos se manifestaron en caras de desencuentros, tratar de dominar el tiempo se había llevado todos sus impulsos.

“Gracias por seguir mi juego estando en medio de tantos edificios”, le dijo el viento que soplaba al piso 12 de la Avenida Córdoba…

Sonó el timbre, nadie abrió.

No hay comentarios:

Publicar un comentario